Evolución del fenómeno delictivo en México

Desde hace mas de una década México atraviesa una crisis de violencia e inseguridad. Producto de una escasa gobernabilidad, desconfianza institucional, corrupción en las instancias de seguridad pública, y la aparición cada ves más fuerte de la figura del narco estado, la delincuencia y la violencia se han desbordado en distintas zonas del País. Como evidencia están los cientos de notas periodísticas sobre asesinatos y desapariciones que se encargan de poner el problema de la seguridad como prioridad en la agenda pública. Es claro que en México tenemos desde hace muchos años un gran problema de seguridad pública, pero, ¿Qué tan grande es el fenómeno de la delincuencia? ¿Cómo medirlo?.

Por una parte el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, recaba bases de datos de todos los delitos registrados en cada uno de los ministerios públicos y comandancias municipales del País, y a pesar de lo alarmantes que pueden ser las cifras, hay que tener cuidado con su análisis pues estos datos no son un reflejo claro de la situación de inseguridad que vivimos cotidianamente. Si queremos dimensionar con precisión el fenómeno de la delincuencia, saber cuantos delitos son denunciados en las delegaciones sera insuficiente.

Distintos factores han generado un alto índice de desconfianza en las instituciones de justicia y han llevado los índices de denuncia y de cifra negra a niveles ridículos. La cifra negra, es decir, el nivel de delitos no denunciados o que no derivaron en averiguación previa fue de 92.8% a nivel nacional durante 2014. Es decir, sólo 1 de cada 10 delitos ocurridos fueron denunciados. Algunas razones por las que las personas no suelen denunciar son: el no reconocerse como víctimas, considerar el daño irrelevante, falta de confianza en las autoridades, por la pérdida de tiempo, por evitar ser sujetos de chantaje o por corrupción de las autoridades. Si la víctima siente temor o desconfianza de la autoridad, no denuncia.

Es aquí done entran las encuestas de victimización, encargadas de medir el fenómeno delictivo desde otra dimensión: la percepción. Su objetivo es obtener información sobre la percepción de la seguridad pública, así como el desempeño de las instituciones a cargo de la seguridad pública y la justicia. También se recaba información sobre las características del delito, el contexto de victimización y el impacto económico y social del delito. La instancia de gobierno encargada de analizar este fenómeno es el INEGI, y lo hace cada año a travez de la ENVIPE (Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública). A través de la encuesta podemos realizar estimaciones de la prevalencia delictiva que afectó a los hogares de 2010 a 2014, además podemos estimar diferentes indicadores que son de gran utilidad para comprender las condiciones de la seguridad pública del país, por ejemplo: el número de delitos ocurridos, género de las víctimas, percepción de la inseguridad, costos de la delincuencia, cambios de actividades y hábitos, la cifra negra, así como el grado de desconfianza en las instituciones de seguridad publica. El análisis de estos datos nos permite evaluar como ha cambiado la percepción de la seguridad y la victimización del delito a través del tiempo, en lugares específicos y sobre temáticas en particular. Permitiéndonos correlacionar estos datos con otros factores como la presencia de partidos políticos, índices altos de desempleo o zonas marginadas con altos niveles de pobreza.

Saber en dónde y con qué frecuencia ocurre determinado delito es información vital a la hora de desarrollar políticas públicas eficientes, focalizadas y que ataquen el problema de la inseguridad pública desde diferentes flancos. La medición de la inseguridad y de la percepción de seguridad pública es de vital importancia para el buen funcionamiento del Estado y del sistema político y social. La violencia es en la actualidad una de las limitantes del desarrollo en la región. De acuerdo con la OEA, en algunos países de América Latina, los costos de la violencia oscilan entre el cinco y el veinticinco por ciento del PIB. El monto total de erogaciones a consecuencia de la inseguridad es de 213 mil millones de pesos para hogares y personas, y de 110 mil millones de pesos en establecimientos económicos del sector privado.

A continuación presentamos un mapa donde se muestra la tasa de incidencia delictiva declarada en el país de 2011 a 2015 (tasa por cada 100,000 habitantes), a nivel de Entidad Federativa y correspondientes a cada año. Al pasar el cursos por el año podemos apreciar como ha ido evolucionando la tasa de incidencia del delito en cada Estado.

A simple vista observamos como en 2011 la percepción del delito se concentraba en los estados del norte y como se ha ido desplazando paulatinamente hacia el centro y sur del país.

De igual forma percibimos como ha ido aumentado notablemente la delincuencia en estados como Jalisco, Tamaulipas, Guerrero, Baja California Norte y el Distrito Federal. Y como ha venido disminuyendo en estados como Aguascalientes, Chihuahua, Coahuila y Yucatán.

Este mapa permite analizar la evolución de la tasa delictiva en todo el país a partir de datos conformados por una gran cantidad de información, que de otra manera no podría ser comprendida ni analizada eficazmente.

Con herramientas de este tipo cualquier usuario u organismo (ya sea público o privado), puede tener una idea clara de la situación con respecto a la variable representada en el mapa y como ha ido evolucionando en cada entidad federativa, logrando así emprender acciones concretas que otorguen resultados eficaces.

Uno de los principales indicadores que se genera con las encuestas de victimización se conoce como prevalencia delictiva, indicador que da cuenta del número de víctimas y delitos ocurridos. La tasa de prevalencia delictiva para cada uno de los estados durante el período 2010 – 2014 se muestra en el siguiente mapa.

Nota: La tasa se calcula dividiendo el total de delitos en la entidad federativa de ocurrencia, entre la población de 18 años y más residente.

Textos: Oliver Morales
Visualización: Emmanuel Landa

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